Capítulo IX

por Pablo

Sí. Lo sé. Llevo mucho tiempo sin actualizar, pero es que estaba esperando que me pasaran cosas chachis, para que penséis que soy un tipo interesante. Así que allá va.

Hace dos fines de semana, en concreto el sábado, fuimos 4 españoles a ver Roubaix, que es un pueblo de los alrededores de Lille que se supone que hay que ir a ver porque tiene un par de cosas interesantes. Pero como estaba todo cerrado (un pueblo fantasma parecía, como Alquife y sus minas) fue un vini, vidi y reverti.

Después esta semana ha sido bastante anodina, hasta el miércoles que fue la flip cup. Inexplicablemente, ni siquiera la cité, y eso que es de los hecho más reseñables de mi vida erasmus. Bueno. Pues hace 3 semanas fuimos a una flip cup que es un concurso de beber birra. Y ganamos. De hecho, aquí tenéis el video de la gesta. Pues bien, como premio, obtuvimos una copa y 4 entradas para el laser tag que hay en Lille. Esta semana hubo otra copa, y claro, volvimos a ganar (aún no hay video, pero en cuanto salga, calentito, lo pongo aquí). Esta vez además de lo anterior, recibimos también unas camisetas y 2 litros y medio de cerveza (además de las 7 cervezas que llevábamos en el cuerpo por haber pasado todas las rondas) Total, que somos los reyes de la cerveza entre la comunidad erasmus. Qué honor.

El jueves y el viernes nada de nada, estuve todo el día encerrado en mi habitación, estudiando y todo el día en chandal. Un asco.

Pero entonces el sábado volvió a la carga, y fue un día redondo. Vinieron Juanma, Jose (de Murcia) y Jesús (salmantino) a mi resi, por fin, después de tanto tiempo invitándoles a venir, y comimos lentejas, que se han convertido en un must entre la comunidad española, pues recuerdan a casa, al hogar. Vimos la peli de 300, esa memez plena de sangre, visceras y gráficos por ordenador un tanto cutres, pero bueno, si eres macho (y yo lo soy) tienes que verla. Después, para quemar el plataco que cada uno nos soplamos, fuimos al laser tag, a usar nuestras entradas conseguidas con la noble afición de beber cerveza. Fue como un viaje en el tiempo, volví a los 12 años, disfruté como un enano disparando a la gente, con la adrenalina de no saber por dónde te van a venir y sudando la gota gorda, porque el equipo pesaba lo suyo. Al final, parece que no se me dio muy bien:Después, por la noche, fui con Juanma y Ozgur (un kurdo que viene con nosotros casi siempre) al piso de un turco, pues me aseguraron que habría muchos erasmus y franceses. Yo me las prometía muy feliz, por fin la típica fiesta en una casa iba a tener lugar, pero al llegar, nos encontramos con que había 6 personas bebiendo vino, sentado en derredor de una mesa. A priori puede parecer un poco bajón, ¿no? pues no. Estuvimos hablando con el turco, el kurdo y un hongkonés durante dos horas sobre economía mundial, países en desarrollo y sobre la democracia en nuestros tres países. Una delicia. Disfruté como un enano y me acordé mucho de Pablo, de Ángel y de Luis.

Y ayer, domingo 18 de noviembre, íbamos a ir a un partido de rugby, porque aquí hay una gran afición, pero por primera vez en mi vida, me perdí. Si, tal y como lo leéis. Me confundí de parada de metro y me fui a la otra punta de la ciudad. Total, que no llegamos a tiempo, pero como contraprestación pudimos disfrutar de esta maravilla de parque. Gracias a que hizo un día estupendo.

Y nada más. Mañana martes parto a Florencia, a ver a Paloma, así que cuando vuelva os contaré con pelos y señales (nunca he entendido el porqué de los pelos en esa frase) cómo me ha ido.

 

Un abrazo.

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