Lille que a los tontos espabille

De Murcia a Lille, en Erasmus.

Mes: febrero, 2013

Capítulo XVI

Hola, Buenos días, Buongiorno o Bonjour.

Sé que esperáis mis nuevas desde el domingo, porque sí, soy tan guay que actualizo todas las semanas, pero he de deciros que esta semana no ha sido una semana cualquiera, esta semana ha ocurrido un hecho bastante importante: me han secuestrado.

El caso es que sin comerlo ni beberlo me encontré el miércoles pasado viajando en una especie de autobús volador (gracias ryanair) destino Italia (a punto estuvo de ser destino España, si no llega a ser por la amable ayuda de una azafata que cortésmente me indicó que la puerta de embarque que estaba a punto de coger tenía por destino Barajas)

Llegué  a Florencia a eso de las dos y algo y, como tengo una orientación perfecta, estupenda y fantástica, me dirigí al único sitio de la ciudad en el que me siento como en casa: el supermercado. Compré algo de vino (porque yo así de francés) y me encaminé hacia el número 44 de Borgo San Frediano, el que seria mi zulo paradisíaco durante una semana.

Al llegar casi se me saltan las lágrimas al verme rodeado en la mesa de gente con la que perfectamente podría haber estado en Murcia: Mari, Marta, Pilar, Lechu y, como no, el amor de mi vida.

El secreto del Puente Viejo

Paseamos, tomamos helado, compramos (más vino), hicimos aperitivi, asistimos a un unplungged de Paloma y Lechu (muy muy íntimo), nos reímos muchísimo y disfrutamos estando todos juntos. A la mañana siguiente salieron los tres de casa con las maletas medida ryanair y las caras un poco largas (habían vivido Florencia).

A nosotros dos, nos esperaba un día de peli, palomitas y descanso (además, como nevaba y hacía frío, las condiciones eran las propicias). El viernes nos levantamos y tras un paseo por el Arno, nos fuimos a comer a un sitio megaguay en Santo Spirito (¡la mejor y más alternativa plaza de todos los tiempos!).

Después fuimos a una chocolatería famosisisisisisisíma de Florencia en la que hasta las cucharas eran de chocolate. Paseamos un poco de tiempo leyendo y haciendo el cafre hasta la noche, Paloma tenía concierto (again); la crónica del concierto será breve: me aburrí como una ostra.SAM_0795

Además estuve más solo que la una porque, según yo, los italianos son unos estirados, pero bueno, luego la cosa se fue  alegrando y acabamos todos bailando y coreando viejos hits italianos.

El sábado no me acuerdo de lo que hicimos pero seguro que algo guay; el domingo, jornada electoral, fuimos a dar un paseo por la cara B de Florencia: El Oltrano; nos perdimos un poco por las callejuelas e invité a Paloma a comer (porque soy así de espléndido y de gracioso); la comida muy rica, entre otras cosas unas croquetas de garbanzos (ceci que se llaman aquí)  deliciosas. Tras el capuccino de rigor volvimos a casa a ver una peli, a seguir las elecciones y a hacer el mejor bizcocho de todos los tiempos (por si no lo sabéis, soy un cocinitas). El lunes nos dedicamos a pasear y pasear por el casco antiguo, ya sabéis: El Duomo, Santa Croce, Santa María Novella, … y esas maravillas renacentistas que os estáis perdiendo. Por la tarde/noche fuimos a un aperitivi bastante copioso y seguimos las elecciones (que aquí son dos días) como si de un partido de fútbol se tratase (todos sentados mirando una gran pantalla que básicamente decía que en Italia son idiotas).

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Ayer Martes, aprovechando el buen tiempo; fuimos a un mercadillo gigante en un parque ídem (Le Cascine); donde me comí una cosa bastante bastante asquerosa y famosa aquí: un bocadillo de Lampredoto. Así dicho no tiene mucho de asqueroso, pero si os digo que los fiorentinos se mueren del gusto cuando se comen un bocadillo de tripas de vaca, pues….

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Por la tarde fuimos a contemplar la obra más maravillosa de la escultura renacentista: moríos de envidia. Nos tomamos un Chianti rodeados de viejetes italianos (porque sí, somos jóvenes y alternativos) y tras cenar una pizza (como no) casera: salimos.

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En este mismo instante me encuentro aquí, pelando un coco y mirando a Paloma, que está más guapa y más increíble que nunca.

Me despido como no podía ser de otra manera, con una lista (o varias)

Lo que comimos: pizza, pasta, ñoquis, pan de romero, bizcocho de chocolate, lampredoto, salchichas, bacon, 8 mandarinas, dos peras, puerros, cebolla, arroz, croquetas de queso, croquetas de oliva, Pecorino sardo, Petit St Paulin, Parmesano, mozzarela, chocolate al peperoncino, tarta de chocolate y pera, focaccia…

Lo que bebimos: Capuccino, cola light, café, té verde, té negro, Lambrusco, Chianti, Vino Bianco, Birra Moretti, Birra de 0,43 céntimos la lata, Simón (que lleva zumo de naranja y Martini)…

Grupos que escuchamos: The Smiths, Calle 13, The Who, The Doors, Depeche Mode, Manel, Jorge Drexler, Señor Chinarro, La Bien Querida, Fabrizio D’André, Guccini, Battiato, Ella Fitzgerald, The Strokes, Louis Prima, Bob Dylan, Tryo, París BuenosAires. Carlos Gardel, Regina Spektor, Los Gipsy Kings, The lumineers, Editors, Arcade Fire, The decemberist…

Pelis y series que vimos: Django desencadenado, Amor y letras, Nick y Nora, Modern Family, I Simpsons, Shameless…

Extravagancias varias: hacer nieve, pelar un coco, un bizcocho de zanahoria incomestible, comer un bocadillo de tripas, robar una vela (sin darnos cueeenta), salir de casa sin paraguas, llegar a casa bañados, cortarme el pelo…

Libros que leímos: Amares de Eduardo Galeano, La tregua de Mario Benedetti, Las partículas elementales de Houellebecq.

Sin más dilación me despido; desde Florencia con amor,

P(aloma).

P.

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Curiosidades, estilo de vida y demás

Como esta semana tampoco es que haya hecho algo especial, voy a pasar a contar algunos de los hechos curiosos de la vida en Francia y en especial en Lille.

    • El primer miércoles de cada mes suenan las antiguas sirenas que avisaban bombardeo inminente en la Segunda Guerra Mundial. He preguntado a los locales (la primera vez acojona un poco) y resulta que es porque los parques de bomberos de cada barrio aprovecharon las sirenas y las usan para dar la voz de alarma. El hecho de que las hagan sonar es simple y llanamente para comprobar si funcionan. Lo de que sea el primer miércoles de cada mes es algo que desconozco. He estado investigando acerca de Lille en la IIGM y no hay ningún hecho relevante ocurrido en miércoles. Vete tú a saber.
    • El Norte-Paso de Calais es un poco como la Región de Murcia: el resto del país se ríe de ellos y los tiene por pueblerinos, analfabetos y demás. No avanzo nada.
    • El pan francés que tanta fama tiene y del que están tan orgullosos los franceses (siempre en comparación con sus vecinos del norte) en realidad, sorpresa, sorpresa, es de panificadora, como en España. Con esto quiero decir que, aunque mejor que el del 99% de las panaderías españolas, sigue poniéndose duro enseguida y poca consistencia. Pero sigue siendo mejor que el chicle que comemos allí.
    • La gente del Norte bebe mucho, muchísimo. Como la mayoría de los países oscuros y del norte de Europa, el alcoholismo es brutal. Y lo mejor (o lo peor, dependiendo de si lo veis gracioso o no) es que siempre acaba derivando la borrachera en peleas en la calle, brutales y sin remilgos. Peleas de patadas en la cabeza, de cortar el tráfico de una calle por la aglomeración y de calle. Sin policía ni “primos” a los que llamar. Hemingway estaría orgulloso de los franceses.
    • Llueve de media 170 días al año. En Murcia no alcanza los 30.
    • La burocracia es el peor enemigo con el que tienes que batallar aquí. Te piden papeles, los das y cuando pensabas que ya estaba todo solucionado, te piden otros (y a veces, incluso, los mismos otra vez, porque se les han traspapelado) Con razón inventaron la palabra (buro-bureau: oficina)
    • El ch’ti o chtimi es francamente complicado de entender. No lo habla mucha gente porque Lille recibe estudiantes de todos los sitios, pero cuando encuentras a alguien que tiene un poco de acento ch’ti te cuesta dios y ayuda entenderlo. Básicamente el ch’ti es un dialecto del francés, y consiste en pronunciar la s, la c (la c francesa) y la ç como si fuera sh o ch. Un ejemplo: Je suis Pablo et je cherche un saucisson (ye suí Pablo e ye sherg an sosisón) en chtimi sería She shuí Pablo e she shherg an shoshishhón.
    • La comida, sobre todo los productos frescos, son carísimos en el supermercado (en comparación con Mercabrona, claro) Si los compras en los mercados semanales, puede salir un poco más barato, pero vamos, que ser un gourmet aquí es caro (lo que tiene aún más delito)
    • Francia ya no es lo que era. Lo de la Liberté, Egalité, Fraternité queda ya demasiado lejos, como ese dolor de cabeza latente, sordo, que nos queda después de una borrachera. Aquí la gente va a lo suyo y no todo es lo que parece (a mí por lo menos, me han cambiado los esquemas que tenía sobre ella en multitud de sentidos) Pero como este tema tiene más gusa, ya me explayaré tranquilamente.

 

El lunes empiezo las vacaciones de Invierno, y el miércoles me voy a Florencia. Ya os contaré.

Capítulo XV

Pos ná, aqui estemos otra ves, ándole perico al torno.

El domingo pasado, que no lo puse, fui a la piscina de la universidad, al lado de mi casa, con Juanma, a depurar el organismo y la verdad es que fue mano de santo. No descarto convertirlo en una costumbre semanal (sí, no tengo fiebre ni nada)

El lunes fue un día sorpresivo y bizarre: la noche anterior la italiana (a partir de ahora la llamaré Fede, que por algo tiene nombre) había ido a un concierto en un bareto de Lille que daban unos italianos, de Florencia por más señas. A eso de las 5 de la mañana, cuando comenzó una tormenta bastante fuerte (con rayos, truenos, viento y demás cosas de tormentas) oí voces en la habitación de al lado, así que supuse que bueno, que Fede había hecho algún amigo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando a la mañana siguiente, al ir a la ducha, me encuentro con un tío en mi rellano, pero al salir de la ducha, me encuentro con otro tío distinto que salía del baño. Caray con Fede…

Al final me contaron que estaban de gira por Europa y que se iban a quedar en casa del dueño del bar pero les dijo que no al final y Fede les dijo que durmieran con ella. Para dar un nuevo giro a la historia, esta vez gastronómico, yo hice de comer, para 3 italianos, lasaña. Creo que gustó, que no distaba mucho de la de allí. Punto para mí, sono bravo.

A destacar del resto de la semana:

-El miércoles fuimos a comer a un bareto del centro, donde cada semana hacen couscous. Pero no penséis que es ahí, ale, couscous como si fuera taboulé, si no algo totalmente distinto. Era una suerte de cocido, porque era un montón de carne (pollo, cordero y merguez) servido con una fuente de verdura (patata, calabaza, calabacín y otras no identificadas flotando en un caldo de haber cocido con la carne) junto a un platito con garbanzos y un plato grande de el cuscús propiamente dicho, la sémola. Con todo eso se hacía un batiburrillo y ale, a ponerte hasta las cejas. Maravilloso.

-El sábado comí estofado de caballo, que ahora está muy de moda. Después, pasé un rato con Fede y sus amiguicas, que habían venido a comer a mi casa y habían hecho tiramisú, muy güeno.

Y para el final he querido dejar probablemente la mejor fiesta a la que ido en el Erasmus (y puede que en mucho tiempo): el Carnaval de Dunkerque. Os introduzco brevemente; el carnaval dura 2 meses, de febrero a abril, y tiene su origen en la partida de los marinos a los caladeros de Islandia, así como en un homenaje al célebre corsario dunkerqués Jan Bart. Lo disfraces tradicionales son de marineros (tipo capitán pescanova) o de mujer (los hombres, pero claro de mujer excesiva, con mucho maquillaje, medias imposibles etc, etc.) Si queréis más: aquí

Pasacalles

 

Ya en la plaza

El modus operandi en Dunkerque es un enorme pasacalles donde todo el mundo puede formar parte, que recorre dando vueltas y vueltas la ciudad, según la voluntad del Tambor Mayor, que abre la comitiva. Van acompañados de una charanga que toca canciones típicas marineras que todos conocen. El desfile llega a la plaza de Jan Bart y alrededor de su estatua comienzan a girar todos los de las distintas peñas (y quien quiera, porque nosotros también nos metimos) al son de la banda de música. Es un poco caótico porque tienen que hacer esto, pero es tremendamente divertido. Así era como íbamos y así me despido

 

Todas unas señoritas