Curiosidades, estilo de vida y demás

por Pablo

Como esta semana tampoco es que haya hecho algo especial, voy a pasar a contar algunos de los hechos curiosos de la vida en Francia y en especial en Lille.

    • El primer miércoles de cada mes suenan las antiguas sirenas que avisaban bombardeo inminente en la Segunda Guerra Mundial. He preguntado a los locales (la primera vez acojona un poco) y resulta que es porque los parques de bomberos de cada barrio aprovecharon las sirenas y las usan para dar la voz de alarma. El hecho de que las hagan sonar es simple y llanamente para comprobar si funcionan. Lo de que sea el primer miércoles de cada mes es algo que desconozco. He estado investigando acerca de Lille en la IIGM y no hay ningún hecho relevante ocurrido en miércoles. Vete tú a saber.
    • El Norte-Paso de Calais es un poco como la Región de Murcia: el resto del país se ríe de ellos y los tiene por pueblerinos, analfabetos y demás. No avanzo nada.
    • El pan francés que tanta fama tiene y del que están tan orgullosos los franceses (siempre en comparación con sus vecinos del norte) en realidad, sorpresa, sorpresa, es de panificadora, como en España. Con esto quiero decir que, aunque mejor que el del 99% de las panaderías españolas, sigue poniéndose duro enseguida y poca consistencia. Pero sigue siendo mejor que el chicle que comemos allí.
    • La gente del Norte bebe mucho, muchísimo. Como la mayoría de los países oscuros y del norte de Europa, el alcoholismo es brutal. Y lo mejor (o lo peor, dependiendo de si lo veis gracioso o no) es que siempre acaba derivando la borrachera en peleas en la calle, brutales y sin remilgos. Peleas de patadas en la cabeza, de cortar el tráfico de una calle por la aglomeración y de calle. Sin policía ni “primos” a los que llamar. Hemingway estaría orgulloso de los franceses.
    • Llueve de media 170 días al año. En Murcia no alcanza los 30.
    • La burocracia es el peor enemigo con el que tienes que batallar aquí. Te piden papeles, los das y cuando pensabas que ya estaba todo solucionado, te piden otros (y a veces, incluso, los mismos otra vez, porque se les han traspapelado) Con razón inventaron la palabra (buro-bureau: oficina)
    • El ch’ti o chtimi es francamente complicado de entender. No lo habla mucha gente porque Lille recibe estudiantes de todos los sitios, pero cuando encuentras a alguien que tiene un poco de acento ch’ti te cuesta dios y ayuda entenderlo. Básicamente el ch’ti es un dialecto del francés, y consiste en pronunciar la s, la c (la c francesa) y la ç como si fuera sh o ch. Un ejemplo: Je suis Pablo et je cherche un saucisson (ye suí Pablo e ye sherg an sosisón) en chtimi sería She shuí Pablo e she shherg an shoshishhón.
    • La comida, sobre todo los productos frescos, son carísimos en el supermercado (en comparación con Mercabrona, claro) Si los compras en los mercados semanales, puede salir un poco más barato, pero vamos, que ser un gourmet aquí es caro (lo que tiene aún más delito)
    • Francia ya no es lo que era. Lo de la Liberté, Egalité, Fraternité queda ya demasiado lejos, como ese dolor de cabeza latente, sordo, que nos queda después de una borrachera. Aquí la gente va a lo suyo y no todo es lo que parece (a mí por lo menos, me han cambiado los esquemas que tenía sobre ella en multitud de sentidos) Pero como este tema tiene más gusa, ya me explayaré tranquilamente.

 

El lunes empiezo las vacaciones de Invierno, y el miércoles me voy a Florencia. Ya os contaré.

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