Capítulo XVI

por Pablo

Hola, Buenos días, Buongiorno o Bonjour.

Sé que esperáis mis nuevas desde el domingo, porque sí, soy tan guay que actualizo todas las semanas, pero he de deciros que esta semana no ha sido una semana cualquiera, esta semana ha ocurrido un hecho bastante importante: me han secuestrado.

El caso es que sin comerlo ni beberlo me encontré el miércoles pasado viajando en una especie de autobús volador (gracias ryanair) destino Italia (a punto estuvo de ser destino España, si no llega a ser por la amable ayuda de una azafata que cortésmente me indicó que la puerta de embarque que estaba a punto de coger tenía por destino Barajas)

Llegué  a Florencia a eso de las dos y algo y, como tengo una orientación perfecta, estupenda y fantástica, me dirigí al único sitio de la ciudad en el que me siento como en casa: el supermercado. Compré algo de vino (porque yo así de francés) y me encaminé hacia el número 44 de Borgo San Frediano, el que seria mi zulo paradisíaco durante una semana.

Al llegar casi se me saltan las lágrimas al verme rodeado en la mesa de gente con la que perfectamente podría haber estado en Murcia: Mari, Marta, Pilar, Lechu y, como no, el amor de mi vida.

El secreto del Puente Viejo

Paseamos, tomamos helado, compramos (más vino), hicimos aperitivi, asistimos a un unplungged de Paloma y Lechu (muy muy íntimo), nos reímos muchísimo y disfrutamos estando todos juntos. A la mañana siguiente salieron los tres de casa con las maletas medida ryanair y las caras un poco largas (habían vivido Florencia).

A nosotros dos, nos esperaba un día de peli, palomitas y descanso (además, como nevaba y hacía frío, las condiciones eran las propicias). El viernes nos levantamos y tras un paseo por el Arno, nos fuimos a comer a un sitio megaguay en Santo Spirito (¡la mejor y más alternativa plaza de todos los tiempos!).

Después fuimos a una chocolatería famosisisisisisisíma de Florencia en la que hasta las cucharas eran de chocolate. Paseamos un poco de tiempo leyendo y haciendo el cafre hasta la noche, Paloma tenía concierto (again); la crónica del concierto será breve: me aburrí como una ostra.SAM_0795

Además estuve más solo que la una porque, según yo, los italianos son unos estirados, pero bueno, luego la cosa se fue  alegrando y acabamos todos bailando y coreando viejos hits italianos.

El sábado no me acuerdo de lo que hicimos pero seguro que algo guay; el domingo, jornada electoral, fuimos a dar un paseo por la cara B de Florencia: El Oltrano; nos perdimos un poco por las callejuelas e invité a Paloma a comer (porque soy así de espléndido y de gracioso); la comida muy rica, entre otras cosas unas croquetas de garbanzos (ceci que se llaman aquí)  deliciosas. Tras el capuccino de rigor volvimos a casa a ver una peli, a seguir las elecciones y a hacer el mejor bizcocho de todos los tiempos (por si no lo sabéis, soy un cocinitas). El lunes nos dedicamos a pasear y pasear por el casco antiguo, ya sabéis: El Duomo, Santa Croce, Santa María Novella, … y esas maravillas renacentistas que os estáis perdiendo. Por la tarde/noche fuimos a un aperitivi bastante copioso y seguimos las elecciones (que aquí son dos días) como si de un partido de fútbol se tratase (todos sentados mirando una gran pantalla que básicamente decía que en Italia son idiotas).

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Ayer Martes, aprovechando el buen tiempo; fuimos a un mercadillo gigante en un parque ídem (Le Cascine); donde me comí una cosa bastante bastante asquerosa y famosa aquí: un bocadillo de Lampredoto. Así dicho no tiene mucho de asqueroso, pero si os digo que los fiorentinos se mueren del gusto cuando se comen un bocadillo de tripas de vaca, pues….

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Por la tarde fuimos a contemplar la obra más maravillosa de la escultura renacentista: moríos de envidia. Nos tomamos un Chianti rodeados de viejetes italianos (porque sí, somos jóvenes y alternativos) y tras cenar una pizza (como no) casera: salimos.

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En este mismo instante me encuentro aquí, pelando un coco y mirando a Paloma, que está más guapa y más increíble que nunca.

Me despido como no podía ser de otra manera, con una lista (o varias)

Lo que comimos: pizza, pasta, ñoquis, pan de romero, bizcocho de chocolate, lampredoto, salchichas, bacon, 8 mandarinas, dos peras, puerros, cebolla, arroz, croquetas de queso, croquetas de oliva, Pecorino sardo, Petit St Paulin, Parmesano, mozzarela, chocolate al peperoncino, tarta de chocolate y pera, focaccia…

Lo que bebimos: Capuccino, cola light, café, té verde, té negro, Lambrusco, Chianti, Vino Bianco, Birra Moretti, Birra de 0,43 céntimos la lata, Simón (que lleva zumo de naranja y Martini)…

Grupos que escuchamos: The Smiths, Calle 13, The Who, The Doors, Depeche Mode, Manel, Jorge Drexler, Señor Chinarro, La Bien Querida, Fabrizio D’André, Guccini, Battiato, Ella Fitzgerald, The Strokes, Louis Prima, Bob Dylan, Tryo, París BuenosAires. Carlos Gardel, Regina Spektor, Los Gipsy Kings, The lumineers, Editors, Arcade Fire, The decemberist…

Pelis y series que vimos: Django desencadenado, Amor y letras, Nick y Nora, Modern Family, I Simpsons, Shameless…

Extravagancias varias: hacer nieve, pelar un coco, un bizcocho de zanahoria incomestible, comer un bocadillo de tripas, robar una vela (sin darnos cueeenta), salir de casa sin paraguas, llegar a casa bañados, cortarme el pelo…

Libros que leímos: Amares de Eduardo Galeano, La tregua de Mario Benedetti, Las partículas elementales de Houellebecq.

Sin más dilación me despido; desde Florencia con amor,

P(aloma).

P.

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