Lille que a los tontos espabille

De Murcia a Lille, en Erasmus.

Mes: mayo, 2013

Capítulo XXIV

Bueno, preparaos que esta va a ser una entrada que puede ser sentimental. Así que no digáis que no os he advertido.

Bien, breve resumen de mis quereseres antes de entrar en materia:

– He estado estudiando mucho, mucho. Ayer mismo tuve tres exámenes; a las ocho, a las once y a las cinco. Yo, para mí, que los tengo todos aprobados. Aún me quedan dos y el oral del examen de francés (para tener un título, que seguimos viviendo en los años 50)

– Fui a una superhiperfiesta, despedida de Erasmus en una casa genial, con unas 90 personas, amplis y musicote-ahí-to-guapo. En esa fiesta me echaron la foto en la que más guapo haya salido de toma mi existencia. Una maravilla. Yo, digo.

Guapo, coño

– Fede se ha ido de mi casa. Bueno, se fue ya hace dos semanas, pero no os lo había dicho (creo) Ahora tengo la segunda planta de la casa para mí solo, así que voy en pelotas, cago con la puerta abierta y otros placeres de la vida. También he montado un secadero de salchichas en el armario de su habitación (que está abierta). Normalmente estudio aquí, porque como no hay nada, no me entretengo ni distraigo.

– No para de llover y ando un poco deprimido. A ver si va a ser verdad eso de que no va a haber verano, que me cago en la leche, Merche.

Bien, creo que poco más. Ahora vamos con hablar de cómo la gente se está yendo de mi vida. Literal y figuradamente.

Esta semana ha comenzado el éxodo. El lunes se fue Ana Eva, una chica granaína con una sensibilidad especial por la literatura. El martes, Ane, una donostiarra que sabe hacer las mejores tortillas de patatas de la historia mundial. El miércoles, Carmen, gallega que canta, baila y hace el mono. Y hoy, viernes, pues la mitad del grupo conocido habitualmente en Lille como “Los Machotes españoles”: Juanma y Pedro. Y también Lucía, que es un pajarillo del cielo.

Sexys

Estos dos tíos tan sexies son Juanma y Pedro. Pedro y Juanma. Son el día y la noche y por eso se complementan muy bien. Y como son un primor, he acabado cayendo enamorado de ellos.

Pedro es el chico que más papeletas tiene de que le partan la cara en un futuro. El rey de tocar los cojones, hablando mal y pronto. No hay frase de una conversación que no se quede sin el apunte de Pedro, sin su sarcasmo ni su gracia. Es una especie de Twitter hecho persona de carne y hueso. Con él me he tragado un montón de partidos, de kebases y pizzas. Es un publicista y relaciones públicas aunque sólo el tiempo dirá si realmente trabajará de eso. Y es un ejemplo perfecto de que las ideas preconcebidas sobre los sitios y sus habitantes suelen ser erróneas (lo que se conoce como cliché). Porque nadie pensaría que un tío que viene del Barrioessalamanncja de Madrid fuera así de salao y de poco relamido.

Juanma, por su parte, es lo más parecido a un padre molón y moderno que tendré nunca. Es el zagal (porque él es del Cruce del Puntáh, cuidaico) más responsable de todo el mundo. Pero luego, no hay manera de aguantarle el ritmo de salidas nocturnas, día tras día. Un auténtico shooter (de hecho así lo hemos llamado en la intimidad, porque fijaba el objetivo, apuntaba y disparaba, you know what I mean…) amante de las verduritas. Creo que me he convertido al verdurismo gracias a él. Amante de la música electrónica y del jazz (a priori sin nexo lógico,  pero que luego, si) tiene un don especial para hacer esperar a todo el mundo, de media una hora. Pero lo bueno siempre se hace esperar ¿no?

Y ya dejo de escribir, que soy un hombre y tampoco me voy a poner aquí tan sensiblero. Yo a llorar en la intimidad, nada de hacerlo público. Sobre todo porque yo no lloro. No. Nunca. Snif, snif.

No hagáis ni digáis muchas tonterías, que luego se pagan. Creedme, que sé de lo que hablo.

Os dejo con un vídeo que he hecho, pal que no haya visto ya, de lo que hice esta primavera, en vacaciones.

 

 

Curiosidades, estilo de vida y demás (II)

Visto la poca novedad en cuanto a actos públicos y privados en esta semana (si, he salido a fiestas, he estado estudiando y como dato sin importancia ayer me hicieron una videoentrevista para una tesina sobre la monarquía en España) vuelvo con una lista, que tiempo ha pasado y cosas nuevas he aprendido:

– El colegio de al lado de mi casa tiene probablemente el timbre más épico de toda la historia de los timbres de colegio. En vez del típico Riiiing, a ellos les suena esto. Saldrán los niños más aventureros de toda Francia

– He descubierto verduras que vosotros no creeríais. Me he encontrado con el topinambour (o alcachofa de Jerusalén), el panais (o chirivía) o el rhubarbe (o ruibarbo, que no, no es un pez como podría pensarse)

– En cuanto a la televisión, deja mucho que desear. Toda su programación está en francés. Para más inri, se divide en tres grupos: reporterismo de actualidad, tipo callejeros pero sin mezclarse con la gente (esto es Francia, y aquí la gente es más refinada como para mezclarse con chusma) concursos de telerrealidad (tipo TopChef, Supervivientes o mi favorito los Ch’tis van a… que es como Jersey Shore pero solo con gente de esta bella región) y magazines en clave de humor. Hay un canal que los salva a todos y que por fortuna es nacional y gratuito. Se trata del canal ARTE, francoalemán, fruto de los esfuerzos para evitar un nuevo conflicto francogermano. Sólo tiene programación cultural, artística y de viajes.

– En Francia se ha producido el gran desembarco de las compañías telefónicas de bajo coste. Hay un montón que no dejan de anunciarse en la tele, internet o la prensa. La mía, la primera que reventó el mercado tiene una oferta que ya quisiera para mí en España: 2 horas de llamadas a fijos (internacionales y franceses) y a móviles (franceses sólo) y mensajes ilimitados (de verdad de la buena) por dos euros al mes. Free se llama.

– Las chicas francesas, como tienen fama, son delgaditas y guapas. Un primor. Lástima (y aquí me voy a poner en plan viejo verde) que viva en el norte y los escotes y las minifaldas brillen por su ausencia.

– Volviendo a la gastronomía, los franceses, con su fama de gourmands (no confundir con gourmet, ¡por dios!) comen bastante mal. Hablo, claro está de mis compañeros de piso y del rancho del comierdor de la Universidad. Muchos platos precocinados (de hecho el 90%) mucha pasta con crème fraîche y basta. Digo yo que si tanto pisto se dan deberían al menos saber hacerlo.

– Al presidente Hollande lo toman por el pito del sereno. Tiene mucha oposición (por el tema de aprobar el matrimoño gayer) y se habla mucho de su mujer (que por lo visto es una déspota celosa y ni siquiera están casados, nena) A mi me recuerda a veces al pobre Joselu R. Zapatero, con todo el país riéndose de él y sin respeto en su propio partido.

– La impresión que en general tienen los franceses sobre nosotros no se aleja mucho de la que tenemos nosotros sobre ellos. Con esto vengo a decir que se tira de tópicos, que para algo existen. Nos ven como un poco vagos (cierto es que no he ayudado mucho a eliminar esa imagen) pasionales y todo el rollo. También por extraño que parezca, nos tienen estima por el tema del 15-M y todas las protestas que estan habiendo con la crisis. Aquí las únicas manifas masivas han sido en contra del matrimonio homer-sexual. Ah, y todo el mundo ha estado en Barcelona. Si, la gente conoce España por Barcelona. De hecho el cava se anuncia aquí no como bebida catalana, si no como algo típicamente español, con sevillanas, claveles y demás parafernalia. La pela es la pela, se dice ¿no?

Y de momento ya, a lo mejor hago otra entrada de estas, pero me da que no, porque la siguiente semana tocará una de estas nostálgicas (se va la primera hornada de gente) y a la próxima más o menos (puede que más) se me acaba a mi este chollo. Pero no vayamos adelantando cosas, que se escapa la lagrimilla.

Capítulo XXIII

Nos quedamos en que me iba a Florencia, guam mór tain.

Bien, antes de meternos en situación, os contaré la historia de la bella Helena. La bella Helena es mi amiga griega que vive en Italia. Es conocida comúnmente por ese apodo, dado su asombroso parecido con una cariátide. Sea como fuere, por muy bella que sea, es un desastre. Un completo desastre. De hecho, el día que iba a coger el avión, coincidí con ella en el autobús que iba al aeropuerto. Eran las 5 de la mañana, así que hablamos poco y dormimos mucho. Al llegar a Charleroi me contó que ella iba a Berlín, a celebrar la pascua griega con su hermana que allí reside. El caso es que a mí me chocó que hubiera un vuelo desde Charleroi, pues de haberlo sabido este año hubiera ido a Berlín, con un vuelo directo. Pero como dirían en Florencia, boh (gesto de indiferencia) Estuvimos haciendo un poco de tiempo hasta que le dije que pasáramos el control de seguridad y tal. Al ir a entrar, sorpresa sorpresa, su vuelo no era allí. Se había confundido de aeropuerto. EasyJet no vuela que desde Bruselas National, a 70 kilómetros. Como yo ya estaba dentro, no puede hacer otra cosa que despedirla con la mano y desearle suerte. Tenía una hora para llegar o perdía el vuelo. Al final llegó, con un taxi, pero a qué precio.

Contada esta historia, a modo de introducción, pasaré a contaros cómo ha ido mi voyage a Florencia.

Llegué el día 2, jueves, hacia las 10.30 de la mañana. El cielo, plomizo, amenazaba lluvia. Las hordas de turistas tratados como ganado asolaban la renacentista ciudad. Hacía buena temperatura, aunque la sudadera no estaba de más. Yo la esperaba en el andén de la estación de tren, porque llegaba de un pueblo cercano a Roma. Esperé y esperé. Hasta que, cuando iba a salir a que me diera el aire fresco de la Toscana unas manos me taparon los ojos al grito de: “¡Estás aquí!” Era ella, como podéis imaginar. Y ya. Espejo

Esta vez ha sido un viaje más tranquilo. Apenas salíamos de casa, porque hacía mal tiempo y porque había que estudiar e ir a clase. Así que por eso me recrearé en los pequeños detalles. Como por ejemplo un bocadillo magnífico, que disfruté como si fuera mi última comida en la Tierra. El pan era esto, e iba relleno de un embutido parecido al paté de campaña, queso, tomates secos y calabacín. No quiero volver a comer nada más en mi vida. Nunca.

También puedo evocar las pizzas hechas en casa de los amigos de Paloma. Si, eran vegetales, pero seguían estando muy buenas. Sobre todo la masa, esponjosa, dulce y crujiente. Todo en uno.

Puedo hablar de cómo Italia me parece el mejor país para vivir, probablemente de toda Europa (de la que yo conozco, claro) Viven, con todas sus letras. Viven como se debe vivir, y eso les honra. Sobre todo ahora que vamos todos hacia el modelo alemán o incluso el chino en el peor de los casos.

Palomitas de Maíz

Podría hablar, mentes perversas, de cómo o cuanto nos quisimos, pero eso no es decoroso, y además esto lo lee gente que se escandalizaría. Mi madre, por ejemplo. Un beso para ti, mar, que sé que me lees. Echo de menos tus comidas, pero este verano me resarciré.

Ha sido un viaje tranqui, sin sobresaltos, regado con vino, con comida asombrosamente sabrosa, que te quitaba el sentido a cada bocado. También ha sido un viaje de conocer (y re-conocer) a la comunidad palomil. Son muy majos, de verdad. No lo digo porque Paloma esté leyendo esto. Un beso para ti también, P.

Al brum de mi umm se le ha pss una mmm

Me vuelvo con un libro (por fin podré leer, albricias) una libreta para apuntar los comistrajos que se van ocurriendo y un montón de videos, que montaré en un futuro próximo. También traigo un constipado algo duro, atacándome la garganta duramente. Y con un poco de depresión pre final, porque me queda un mes escaso y me da pena. Pero bueno, no vamos a empezar a lamentarnos antes de tiempo, que no toca. Ahora toca estudiar (¡yuju!)

En fin, me voy, que hoy hay espectáculo de luces y sonidos en la fachada de la catedral más fea de Francia, la de mi Lille bienamado. Ah, y ayer estuve en una macrofiesta en una casa, con 50 personas perfectamente, bebiendo, bailando y gritando hasta las 3 de la mañana. Maravillas de la vida erasmus.

Paz y amor