Epílogo

por Pablo

Han pasado ya unos días desque llegué a esta tierra de fuego y sol, de vida y flores, y aún no soy consciente de que estoy aquí ya, que el Erasmus ha acabado y de que, bueno, de que ya no volveré a ver a gente con la que he pasado muchos meses.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pero como no hay una imagen (una sola, como tal, propiamente dicha) que refleje lo que ha sido este año para mí, aquí van mil palabras que serán imagen que me permita explicarme:

Lluvia. Frío. Nieve. Cerveza. Vino. Desprejuiciar. Hacer muchas cosas. No hacer absolutamente nada. Viajar. Proyectos sin realizar. Cocinar. Bicicleta. Llorar. Vomitar. Borrachera. Florencia. Metro. Residencia de Fives que es una maldita estafa. Ronchin y sus vías del tren. Facultad de Derecho. Estudiar. Cine. Series. Libros. Duchas-interminables. Dormir. 12 kilos menos. Fotos. Videos. Páginas chorras en internet. Pasta. Viento. Carnaval. Resaca. Tabasco. Ahorrar. Lidl. Match. Andar mucho. 6 condones 1 euro. Suciedad. Polvo. La ciudad de los locos. Gente rara. Mercadillo. Tiendas de segunda mano. Ropa. Gabardina. Bigote. Patillas. Barba. Autocorte de pelo. Coleta. Cajas. Madrugones. Aeropuertos. Ryanair. Caracoles. Italiano. Francés. Inglés. Gente de 4continentes. Serge Gainsbourg. Música brasileña. Escribir. Poesía del perdón. Diario. Amor. Odio. Reír a mandíbula batiente. Gañán. Hablar panocho. Clichés. Chicles. Chupitaso. Belleza. Tiritar. Constipado. Fiebre. Llagas. Morderme las uñas. Facebook. Alegría. Skype. Usar los mensajes ilimitados del Free como Whatsapp. Whatsapp. Limpiar. Fregar. Hacer la colada. Cambiar de peinado. Pocas visitas. Café de máquina. Experimentar. Pensar. Repensar. Tener revelaciones. Descubrir y abrazar mi lado femenino. JotDown. Top-chef. Les guignols de l’info. Fútbol. Rugby. Explorar. Horticultura. Arañas. Camas que crujen. Un maletín rojo. Reciclar cosas de la basura. Conocer gente que parece que ya conocías. Paseos. Zoo. Picnic. Botellones. Fiestas en casas. Megafiestas en casas de desconocidos. Música nueva. Electro a saco. Bailar. Hacer el mico. Mocos. Sueño. Dinero. Estafas varias. Papeleo. Burocracia. Europa. Aceite. Mantequilla salada. Cuscús de los miércoles. Blog. Beatrice la de Relaciones Internacionales. Exámenes orales. La bendita compensación.  Hacer el amor. Comer. Probar. Montarme en el primer vagón del metro y que parezca una montaña rusa. Tiempo de locos. Anochecer a las 22.30. Amanecer a las 5.30. Peces con facebook. Mari Carmen tu hijo está en el after agüer. Mecheros. Chistes malos. Ópera. Planes culturales. Ukelele. Memes. Tochazos de Derecho francés. Cine francés. Mañaneo. Gumia. Kebab. Baklava. Sambuca. Pizza. Orecchiette. Coliflor. Chocolate y gofres belgas. Patatas fritas. Bruselas tan cerca y tan lejos. París como un vulgar turista. Tren de dos pisos. Soledad. Pérdida parcial del conocimiento. Cambio de rumbo. Valor. Calamares a la romana. Natación. Sol tímido. Visitas sin avisar. Té. Fotocopias en los negros. Comedor de mierda o comierdor. Vieux-Lille. Pelear. Gritar de rabia. Sonreír como un idiota. Sigur Rós. Diccionario Rae. Capas y capas de ropa. Jersey de lana. Vacaciones de primavera. Asignaturas inexistentes. Móvil. Portátil a todas horas. Webcam. Documentales. Saber y Ganar. Llaves. Quesos que apestan. Quesos que apestan que saben a gloria. Convivencia. Budapest. Literas. Gulash. McDonald’s, Burger King y Quick hasta la saciedad. Crêpes. Morriña. Chinos. Bazares inexistentes. IKEA. Jägermeister en cualquier momento. Un alemán desfasado. Arda Turan. Láser Tag y volver a la infancia. Bizcocho de cereales de chocolate. Guisos que jamás se me hubiera ocurrido hacerme. Paella o tortilla de patatas en cada reunión de más de 3 españoles. Una canción bizarra de un payaso. Criticar como deporte. Sillónbol. Rocanrol. Bailar dubstep como si me fuera la vida en ello. El póker prometido. Lentejas y garbanzos. Hey, I just met you, and this is crazy, but here’s my number, so call me maybe. Punkabestias. Gante y sus tres torres alineadas. Hablar de política francesa, española y europea en general. Hablar de Derecho. La noche de los museos. Una pista de volley-playa en mitad de la plaza de la Republique. Calimocho. Rebujito. Soñar con comida. Comparar precios de supermercados al menos una vez en cada conversación. Hablar de comida también en cada conversación. Bailar flamenco. Camarón de la Isla es dios. Echar de menos el ver Los Simpsons. Chicas guapas, muy guapas. Orcos de Mordor. Modernos de mierda. Ser uno de ellos. Que se rían de tu ropa aunque en realidad es envidia cochina. Espantar a los gatos. Silbar. Ver cada día como tu autobús se aleja cuando estás llegando a la parada. No saberme los horarios hasta el último día. Llegar una hora tarde. Hacer cálculos mentales cuando haces la compra. Darte un homenaje. Pues hoy me compro una botella de vino un poco mejor, que le he cogido cariño a mi hígado. Toneladas de porno. Aprender a decir palabras en un montón de idiomas, pero olvidarte en cuanto dejas de repetirlas. Jugar a las adivinanzas y al Triviados. Comprar garrafas de 5 litros de vino como golpe de autoridad. Perder la dignidad automáticamente al pegarte un trozo de papel en la frente para jugar al Adivina quién soy. Competir por ver quién organiza mejor una cena en casa: los chicos o las chicas.  Vender la bicicleta cual gitano. Encontrar un reloj en una discoteca valorado en 200 euros. Un vaso de agua en la mesilla. Romper botellas contra el asfalto como diversión sana.  Peleas en la calle cada noche. Ver como noquean a un tío de un solo puñetazo. Porteros de baretos que no te dejan pasar porque eres español. Robar vasos de esos sitios en venganza. Buscar desesperadamente algo que esté abierto a las 5 de la mañana para comer. La inexplicable falta de sitios para comer abiertos a esas horas. El horario francés. Comer a las 12.30 y sentirte un guiri de pacotilla. ¿Qué hay hoy en el comedor? Algo con patatas fritas seguramente. Cocacola light gratis. Sandwiches de jamón york y queso como desayuno, almuerzo y comida. Bares en ruinas con esculturas bizarras que molan un montón. Termas. Saunas de 82 grados y cocerte en tu propio jugo. Música italiana. Hacerte multitud de cuentas en Spotify y Deezer para evitar los límites de tiempo. Que se te caiga el alma a los pies al llegar a la residencia con toda la ilusión del mundo y que sea una mierda sin luz, ni agua y ni limpieza. Tener un casero de Camerún que intenta estafarte porque eres extranjero. Que te piropeen de una manera sorprendente. Prometer ir a un montón de sitios para volver a la gente de Erasmus, aunque en el fondo sabes que no es posible. Tener un cariño especial por un montón de gente. Querer mucho a otro montón. Querer volver. Amar Lille y todo lo que contiene.

 

Gracias por vuestra atención y por todo. Un beso fuerte y que seáis felices, tanto como en este Erasmus.

Pablo.

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