Preámbulo

Me marcho a la Francia. En concreto a Lille, ciudad del norte, donde habitan los ch’tis y llueve casi todas las semanas. Y el frío empieza en octubre y no acaba hasta abril.

Lille posee un area metropolitana de cerca de 1.200.000 habitantes, de los cuales, cerca de 100.000 son alumnos de las cuatro universidades allí sitas. Lila, como se le llamaba cuando era capital de Flandes, bajo dominio hispánico, tiene fama de ser acogedora y manejable. La ciudad ha disfrutado de un empuje importante desde la llegada del TGV que va a Reino Unido a través del Canal de la Mancha. Goza de una situación geográfica envidiable: a cuatro horas de Berlín, a un par de horas de Londres y París, a una hora de Ámsterdam y a 20 minutos de Bruselas (todos en tren, por supuesto, que esto es Europa) Por último, si por algo conocida Lille, además de por su industria y sus refinados modales (tiene uno de los más importantes ambientes operísticos y teatrales de la zona, por lo visto) es por ser el lugar de nacimiento del augusto general De Gaulle.