Lille que a los tontos espabille

De Murcia a Lille, en Erasmus.

Mes: octubre, 2012

Capítulo VII

Buenas noches familia, amigos, admiradores, gente que buscaba Lille en Google, y demás raros de la (ranciofact) Red de redes:

Esta semana he estado malo. Muy pocho. Con tos de perro y una cantidad indecente de mocos. No los describiré por respetar el horario infantil, pero daba mucho asco. Ahora estoy mejor, porque el maravilloso Frenadol (gracias señores Johnson) acaba con todo. Me ayudó también mucho tomarme un tazón enorme de sopa de pollo de sobre. Y dormir mucho.

Y no hay mucho más que añadir. La semana pasada fue una semana rara, porque acaba de pasar unos días como de viaje con Paloma y me costaba volver a la realidad de madrugones, de clases, de estudiar un poquillo y de la rutina en general. Sí, ya sé que fueron solo dos días y poco, pero qué queréis que os diga, tenía muchas ganas de que viniera y el tiempo que estuvo aquí hice más cosas que en casi tres semanas. Si es que Lille es muy pequeño, y te lo liquidas en un pispás.

Esta semana ha hecho un tiempo raruno, típico de aquí: de lunes a miércoles, un calor terrible, de manga corta incluso, por la calle. Pero llegó el jueves, y se fastidió la cosa. Frío. Frrrrrío. Lluvia, de esa que molesta porque viene con airecillo. En fin, un asco. Así que se nos ocurrió que el jueves era el día ideal para ir a jugar al baloncesto a una cancha al aire libre (lo siento chicos, aquí también)

Y nada más. Esta semana estoy de vacaciones (vacaciones por Toussaints: una semana sin clase, gracias Francia) y apenas queda nadie en Lille, porque todo el mundo se ha ido de viaje o ha vuelto a Espiña. Pero como el jueves vienen papa y mama y los chiquillos, pues no me voy a aburrir. Tengo ganas de verlos, que este es el periodo más largo de tiempo que estado fuera de casa.

Ya os contaré como fue la visita.

Agur.

Capítulo VI

Buenas tardes:

Ando aquí de bajón, tras tres días de frenética actividad, en la que no he parado. La razón de tal actividad no es sino la visita (tan esperada, tan ansiada) de Paloma, que me ha obligado a salir del letargo de la residencia y de las clases.

Antes, fuimos las chicas y yo a ver un piso, muy guay, muy pequeño y muy caro. Descartado. Sobre todo por un piso (crucemos los dedos, toquemos madera, echemos sal por encima del hombro) que nos ha contestado a nuestra solicitud. Tiene una pinta increíble, y es barato, muy barato. Ya os contaré si ha habido suerte.

Pero vayamos a lo importante. El jueves fui al aeropuerto de Charleroi, a recogerla, con cartel y toda la pesca. Y partimos a ver Lille, que aunque no puede compararse con su Florencia, también tiene cosas chachis. Hay una mercería (si, a priori un negocio no muy rentable, ¿verdad? pues tendríais que ver las colas y el gentío que había) hay un montón de cafés y bistrós y tiendas de chorraditas (de estas tiendas típicas de cosas de casa pero con diseño,  todo muy pop-art) Fuimos a tomar café, a ver una exposición de fotos

a pasear por las callejuelas del Vieux Lille, a ver las librerías (gran te-lo-dije de decepción de la Furet de Nord, la librería más grande de Europa Occidental)

a la Ópera (con asientos en el patio de butacas por llegar tarde, sitiazos. Lástima que no nos enteráramos de nada porque era en inglés antiguo y “subtitulada” en francés formal) a cenar por sitios tradicionales lilenses, a mi habitación, a comer, al parque de la citadelle a hacer un picnic, a hacer lentejas y tortilla de patatas, a beber vinazo, champaña y cervezas. Y casi en un suspiro, se ha vuelto a ir a Florencia. Y aquí me he quedado con la habitación vacía, ordenada y helada.                Tendré que devolverle la visita pronto.

Capítulo V

Hola, holita.

El frío ha llegado a la ciudad de Lille, oficialmente. Este fin de semana ya hacía un airecillo de esos que te pelan las manos por congelación. Y unido a la lluvia omnipresente, hace que por fin se muestre tal y como es, una ciudad del norte, fría y sin sol. Terreno abonado para la depresión y el alcoholismo. De hecho, así es como está el día hoy:

Bonito ¿eh? Pues hace frío.

Como novedades, os cuento que probablemente (eso es un sí, todos lo sabemos) me vaya a un estudio (solo) o a un piso (con 3 chicas, yuhuuu) para diciembre, porque los listos de la cutreresidencia me han subido las tasas y pago ahora casi 300 pavos por una verdadera y tangible mierda. Así que, me voy, que les den. Y a un sitio mejor. Con casinos, y furcias. Ya os informaré de cómo va la búsqueda, los precios y los espacios (por si, yo que sé, a alguien le apetece venir, aunque yo sé de dos que ya vienen en el puentaco de la Constitución)

Esta semana ha sido anodina, lo único, que fuimos un día, que había un rayo nimio de sol, a la Citadelle, que es el parque más grande de Lille, que tiene una antigua ciudadela militar aún en activo. Hicimos un picnic (bocata de tortilla de patatas inclusive) y luego fuimos al zoo que allí hay, que es gratis, es manejable y tiene cierta variedad. Aunque no dejo de pensar en cómo animalejos como el rinoceronte, la alpaca o una especie de conejo cruzado con ciervo de la Patagonia sobreviven aquí, con tanta lluvia y frío.

Este jueves viene Paloma, y resta aquí hasta el domingo. Aprovecharé para hacer un poco de turismo que realmente me pasa como en Murcia, que a no ser que venga alguien de fuera, no vas a ver sitios culturales y tal. Iremos a la Ópera, que aquí siguen apostando por la cultura y no te sablean.

Y nada más. Buenas noches señoras y señores, niños y niñas, monos, culebras y guepardos. Soy Pablo Contreras, mido uno noventa y uno, y esto ha sido todo.

Ale.