Lille que a los tontos espabille

De Murcia a Lille, en Erasmus.

Etiqueta: vida

Curiosidades, estilo de vida y demás (II)

Visto la poca novedad en cuanto a actos públicos y privados en esta semana (si, he salido a fiestas, he estado estudiando y como dato sin importancia ayer me hicieron una videoentrevista para una tesina sobre la monarquía en España) vuelvo con una lista, que tiempo ha pasado y cosas nuevas he aprendido:

– El colegio de al lado de mi casa tiene probablemente el timbre más épico de toda la historia de los timbres de colegio. En vez del típico Riiiing, a ellos les suena esto. Saldrán los niños más aventureros de toda Francia

– He descubierto verduras que vosotros no creeríais. Me he encontrado con el topinambour (o alcachofa de Jerusalén), el panais (o chirivía) o el rhubarbe (o ruibarbo, que no, no es un pez como podría pensarse)

– En cuanto a la televisión, deja mucho que desear. Toda su programación está en francés. Para más inri, se divide en tres grupos: reporterismo de actualidad, tipo callejeros pero sin mezclarse con la gente (esto es Francia, y aquí la gente es más refinada como para mezclarse con chusma) concursos de telerrealidad (tipo TopChef, Supervivientes o mi favorito los Ch’tis van a… que es como Jersey Shore pero solo con gente de esta bella región) y magazines en clave de humor. Hay un canal que los salva a todos y que por fortuna es nacional y gratuito. Se trata del canal ARTE, francoalemán, fruto de los esfuerzos para evitar un nuevo conflicto francogermano. Sólo tiene programación cultural, artística y de viajes.

– En Francia se ha producido el gran desembarco de las compañías telefónicas de bajo coste. Hay un montón que no dejan de anunciarse en la tele, internet o la prensa. La mía, la primera que reventó el mercado tiene una oferta que ya quisiera para mí en España: 2 horas de llamadas a fijos (internacionales y franceses) y a móviles (franceses sólo) y mensajes ilimitados (de verdad de la buena) por dos euros al mes. Free se llama.

– Las chicas francesas, como tienen fama, son delgaditas y guapas. Un primor. Lástima (y aquí me voy a poner en plan viejo verde) que viva en el norte y los escotes y las minifaldas brillen por su ausencia.

– Volviendo a la gastronomía, los franceses, con su fama de gourmands (no confundir con gourmet, ¡por dios!) comen bastante mal. Hablo, claro está de mis compañeros de piso y del rancho del comierdor de la Universidad. Muchos platos precocinados (de hecho el 90%) mucha pasta con crème fraîche y basta. Digo yo que si tanto pisto se dan deberían al menos saber hacerlo.

– Al presidente Hollande lo toman por el pito del sereno. Tiene mucha oposición (por el tema de aprobar el matrimoño gayer) y se habla mucho de su mujer (que por lo visto es una déspota celosa y ni siquiera están casados, nena) A mi me recuerda a veces al pobre Joselu R. Zapatero, con todo el país riéndose de él y sin respeto en su propio partido.

– La impresión que en general tienen los franceses sobre nosotros no se aleja mucho de la que tenemos nosotros sobre ellos. Con esto vengo a decir que se tira de tópicos, que para algo existen. Nos ven como un poco vagos (cierto es que no he ayudado mucho a eliminar esa imagen) pasionales y todo el rollo. También por extraño que parezca, nos tienen estima por el tema del 15-M y todas las protestas que estan habiendo con la crisis. Aquí las únicas manifas masivas han sido en contra del matrimonio homer-sexual. Ah, y todo el mundo ha estado en Barcelona. Si, la gente conoce España por Barcelona. De hecho el cava se anuncia aquí no como bebida catalana, si no como algo típicamente español, con sevillanas, claveles y demás parafernalia. La pela es la pela, se dice ¿no?

Y de momento ya, a lo mejor hago otra entrada de estas, pero me da que no, porque la siguiente semana tocará una de estas nostálgicas (se va la primera hornada de gente) y a la próxima más o menos (puede que más) se me acaba a mi este chollo. Pero no vayamos adelantando cosas, que se escapa la lagrimilla.

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Curiosidades, estilo de vida y demás

Como esta semana tampoco es que haya hecho algo especial, voy a pasar a contar algunos de los hechos curiosos de la vida en Francia y en especial en Lille.

    • El primer miércoles de cada mes suenan las antiguas sirenas que avisaban bombardeo inminente en la Segunda Guerra Mundial. He preguntado a los locales (la primera vez acojona un poco) y resulta que es porque los parques de bomberos de cada barrio aprovecharon las sirenas y las usan para dar la voz de alarma. El hecho de que las hagan sonar es simple y llanamente para comprobar si funcionan. Lo de que sea el primer miércoles de cada mes es algo que desconozco. He estado investigando acerca de Lille en la IIGM y no hay ningún hecho relevante ocurrido en miércoles. Vete tú a saber.
    • El Norte-Paso de Calais es un poco como la Región de Murcia: el resto del país se ríe de ellos y los tiene por pueblerinos, analfabetos y demás. No avanzo nada.
    • El pan francés que tanta fama tiene y del que están tan orgullosos los franceses (siempre en comparación con sus vecinos del norte) en realidad, sorpresa, sorpresa, es de panificadora, como en España. Con esto quiero decir que, aunque mejor que el del 99% de las panaderías españolas, sigue poniéndose duro enseguida y poca consistencia. Pero sigue siendo mejor que el chicle que comemos allí.
    • La gente del Norte bebe mucho, muchísimo. Como la mayoría de los países oscuros y del norte de Europa, el alcoholismo es brutal. Y lo mejor (o lo peor, dependiendo de si lo veis gracioso o no) es que siempre acaba derivando la borrachera en peleas en la calle, brutales y sin remilgos. Peleas de patadas en la cabeza, de cortar el tráfico de una calle por la aglomeración y de calle. Sin policía ni “primos” a los que llamar. Hemingway estaría orgulloso de los franceses.
    • Llueve de media 170 días al año. En Murcia no alcanza los 30.
    • La burocracia es el peor enemigo con el que tienes que batallar aquí. Te piden papeles, los das y cuando pensabas que ya estaba todo solucionado, te piden otros (y a veces, incluso, los mismos otra vez, porque se les han traspapelado) Con razón inventaron la palabra (buro-bureau: oficina)
    • El ch’ti o chtimi es francamente complicado de entender. No lo habla mucha gente porque Lille recibe estudiantes de todos los sitios, pero cuando encuentras a alguien que tiene un poco de acento ch’ti te cuesta dios y ayuda entenderlo. Básicamente el ch’ti es un dialecto del francés, y consiste en pronunciar la s, la c (la c francesa) y la ç como si fuera sh o ch. Un ejemplo: Je suis Pablo et je cherche un saucisson (ye suí Pablo e ye sherg an sosisón) en chtimi sería She shuí Pablo e she shherg an shoshishhón.
    • La comida, sobre todo los productos frescos, son carísimos en el supermercado (en comparación con Mercabrona, claro) Si los compras en los mercados semanales, puede salir un poco más barato, pero vamos, que ser un gourmet aquí es caro (lo que tiene aún más delito)
    • Francia ya no es lo que era. Lo de la Liberté, Egalité, Fraternité queda ya demasiado lejos, como ese dolor de cabeza latente, sordo, que nos queda después de una borrachera. Aquí la gente va a lo suyo y no todo es lo que parece (a mí por lo menos, me han cambiado los esquemas que tenía sobre ella en multitud de sentidos) Pero como este tema tiene más gusa, ya me explayaré tranquilamente.

 

El lunes empiezo las vacaciones de Invierno, y el miércoles me voy a Florencia. Ya os contaré.